MÁS ALLÁ HAY MONSTRUOS de Margaret Millar

domingo, 1 de junio de 2014

La vida de ama de casa y madre hizo que Margaret Millar (Ontario, 1915; Santa Bárbara, 1994) enfermase y el médico le mandase reposo. Enfermedad de "los nervios", denominación que pervivió durante mucho tiempo para denominar a la depresión, la ansiedad y, más generalmente, a la frustración, que aunque no sea una enfermedad, sí un desencadenante. Había sido una brillante estudiante de Clásicas en la Universidad pero, al casarse con Kennneth Millar, la dejó sin concluir para dedicarse al papel que se le tenía adjudicado a la mujer...
Kenneth Millar (utilizó el seudónimo de Ross McDonald al comenzar a publicar también novela negra) trabajaba como profesor en el instituto donde ambos coincidieron de adolescentes y, posteriormente, dió clases en la Universidad.
Durante el reposo de Margaret, él le llevaba a casa muchas obras  del género para que leyese hasta que un día ella dijo que si se ponía, ella podría hacerlo mejor que todos aquellos novelistas. Amén.
The Invisible Worm (1941) fue la primera de muchas otras que cosecharon un gran éxito.
Animado por el éxito de su esposa, Kenneth comienza también su carrera literaria en el mismo género .
En 1957 Margaret Millar fue elegida presidenta de la Mistery Writers of América, ocho años antes de que lo fuera también Ross Macdonald. El suyo es el único caso en que marido y mujer han sido cada uno presidentes de esta asociación; y también el único en que los dos miembros de una pareja han obtenido el Gran Premio de la MWA (Grandmaster Award) por el conjunto de su obra.
En la contraportada del libro que publica en España RBA (edición de 2010), se puede leer: "No hay acuerdo acerca de quién se merece ser considerada la Primera Dama del crimen: hay quien apunta a Agatha Christie, hay quien rivindica a Elisabth Sanxay Holding y hay quien le otorga, como yo, el título a la olvidada Margaret Millar" (dicho por Ramón de España).
Aún es pronto para  que  opine sobre esta cuestión, pero teniendo en cuenta lo leído hasta ahora de las damas del género negro clásico, también me quedo con la Millar. Lo digo por lo mucho que me ha gustado Más Allá hay Monstruos (Beyond this Point are Monsters, 1970).
En líneas muy generales (no podría detallar sin desvelar pistas) va de esto: Robert Osborne, joven y afamado ranchero, desaparece un día de su casa y no regresa más. Tras de sí deja un rastro de sangre y una cartera vacía. Desoladas, su joven mujer, Devon, y su madre, que ha sentido una desmedida pasión por su único hijo desde siempre.
Pasados unos años se celebra un juicio que intenta dar ya todo por concluido al no aparecer el joven ni vivo ni muerto. Dos sentimientos se oponen: el de Devon que quiere que ya todo se acabe para poder seguir con su vida y el de su suegra que se niega a creer que su hijo esté muerto en alguna parte.
Durante el juicio vamos a ir conociendo los testimonios de los empleados, del policía que en su día investigó el suceso, de sus vecinos y de su familia.
Poco a poco nos iremos construyendo la vida del ranchero y poco a poco se nos desvelará la verdad que tan oculta permanecía.
Me gustó mucho, como ya  he dicho, muy ameno y muy interesante el desarrollo de la trama. Estupendo.
Francamente buena la elección del título que hace referencia a uno de los recuerdos de infancia de Robert  (no desvelaré nada). Cierras el libro y te detienes a pensar en la relación entre el título y el fondo de la historia ...Entonces reconoces  la necesidad de seguir leyendo a la escritora canadiense.

4 comentarios:

Ana Blasfuemia dijo...

No conocía la historia de Margaret Millar, me ha llamado la atención eso de que era ama de casa y que por eso enfermó :) Me llevo anotado el título y a esta "olvidada" escritora.

Gracias y un saludo

Elena Rius dijo...

¡Oh, yeah! Hagamos un club de fans de Margarte Millar, por favor. Nadie ha oído hablar de ella, y es rematadamente buena...

Bea Mendes dijo...

Pues no conocía a la autora. Por lo visto es bastante buena. El género me gusta y el argumento me atrae. Me lo apunto.

Zazou B dijo...

Ignorante me declaro, pero me gustaría remediarlo. Interesante la historia de los comienzos de Margaret Millar. Qué difícil es sobrellevar la frustración y cuánto mal puede hacer :(
Me la apunto para probar. Un beso.