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El Viaje Vertical. Enrique Vila-Matas

viernes, 24 de julio de 2009

Existe el viaje circular, pero existe también el viaje sin retorno. Dentro de este segundo apartado debe incluirse el que emprende el protagonista de esta novela, el septuagenario Federico Mayol cuando al día siguiente de celebrar sus bodas de oro se ve sorprendente y absurdamente obligado por su mujer a dejar para siempre su domicilio conyugal.
Como siempre en Enrique Vila-Matas, pululan los fantasmas de la vejez, la soledad, la locura y centellea el dilema entre supervivencia y suicidio. En este ocasión en forma de viaje vertical que es, por su trayectoria geográfica, una novela atlántica y al mismo tiempo la historia de una iniciación a la cultura,es decir, la clásica novela de aprendizaje, de no ser porque su protagonista tiene una edad en la que generalmente ya nadie aprende nada. Y al fondo de toda la historia, el drama de toda una generación de españoles que vio truncada su formación cultural y las libertades republicanas por la guerra civil y los años de barbarie que la siguieron. Ed. Quinteto /Anagrama (2006)
.

Puede que me repita demasiado si digo esto pero lo diré: esta es una de las mejores novelas que he leído últimamente y no porque me identifique con ninguno de los personajes ni nada por el estilo sino porque hay mil y una razones para que me apasione:

* El argumento es muy interesante y poco usual en la literatura actual española. Toca muchos aspectos que suelen aparecer tales como el nacionalismo, la guerra Civil , etc pero en pequeñas pinceladas y de otra manera. Caracteriza pero no "ahoga" la historia con ello.

* Además de Federico Mayol, que es un personaje fascinante por su mala leche, su ironía, su modo de enfrentarse a las situaciones, está un personaje exquisito que es el narrador. Se nos descubre con nombre y apellidos en la última mitad de la novela .

* Podría ser una novela muy triste y mucho más melancólica si no fuera por esa flema catalana que despliega Vila-Matas. Construye un protagonista cabreado casi a perpetuidad con sus hijos:
- Mira, papá. Desde mi modo de ver, mamá ha hecho bien en rebelarse. Ya es demasiado mayor para ello, pero más vale tarde que nunca. Siempre has sido un tirano con ella. Estoy seguro de que volverá contigo, pero tienes que dejarla un tiempo a su aire. Ésa es mi opinión. Para tu consuelo, te regalo esta frase de Tolstoi:"El matrimonio es una enfermedad mortal."
-Ese Tolstoi era un imbécil- dijo Mayol, y abandonó el taller del pintor dando un
sonoro portazo.
Incluso con un pasajero con el que entabla una conversación trivial en la sala de espera del aeropuerto:

-Qué pasa? dijo Mayol-. ¿No quiere contestarme? Me voy a ver obligado a informar a sus superiores. ¿Quién es el entrenador del equipo?.
Y con casi todo aquel que se encuentra a su paso y que le contradiga, aunque a veces él mismo empieza el enredo, como con los tertulianos de Funchal.

* La narración te lleva de viaje hacia atrás y hacia adelante y te mantiene en vilo cuando te presenta a personajes que coinciden en espacios pero que no se encontrarán hasta que el escritor lo decida (y mientras ahí te tiene...)

* Geográficamente es atlántica y la nariz hasta se humedece leyendo y parece que resuena en mi cabeza un fado, aunque a Mayol no se le vaya esa sardana que persiste y persiste.

* Como ya dije antes, podría ser aún más dramática pero hay tantas situaciones rocambolescas y llenas de humor que contrarrestan la soledad, desubicación y vacío de algunos momentos. Excelente compensación llena de bellas metáforas como la de la Atlántida.

Ha merecido la pena , finalmente, porque todo lo que había leído hasta ahora era sobre viajes horizontales y nunca verticales. O puede que sí haya leído sobre estos últimos y aún teniéndolos delante no había pensado en ello.



(Imagen: Óleo de Susana Llorente)

A Propósito de Apreciar

viernes, 17 de julio de 2009


Preparando un próximo post sobre lo último que he estado leyendo, me encontré en el blog del escritor Enrique Vila- Matas un texto que ilustra bastante bien algunas de las opiniones(la mía entre ellas) vertidas en el blog Milibreria a propósito de la apreciación de la lectura :


“Respiran de nuevo los escritores que se desviven por un lector activo, por un lector lo suficientemente abierto como para permitir en su mente el dibujo de una conciencia radicalmente diferente a la suya propia. Si se exige talento a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen tolerancia, espíritu libre, capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas. Como dice Vilém Vok, no es tan sencillo sentir el mundo como lo sintió Kafka, un mundo en el que se niega el movimiento y resulta imposible siquiera ir de un poblado a otro. Las mismas habilidades que se necesitan para escribir se necesitan para leer. Los escritores fallan a los lectores, pero también ocurre al revés y los lectores les fallan a los escritores cuando sólo buscan en éstos la confirmación de que el mundo es como lo ven ellos. Los nuevos tiempos traen esa revisión y renovación del pacto exigente entre escritores y lectores. Vuelve el lector con talento.”



Ilustración de Emily Martin.