Parece que Lotería Nacional no puede hacer ya más bonitas sus campañas televisivas de la lotería de Navidad pero la de este 2011 demuestra lo contrario.
Bonita historia, preciosa fotografía y ensoñadora banda sonora de Edward Scissorhands.
Me hizo soñar con la (¿utópica?) justicia social. Me envolvió de recuerdos de infancia de esos fríos y helados días de felicidad,llenos de impaciencia por la llegada de los Reyes Magos. Y esos décimos de lotería en el cajón de la mesa de la cocina esperando a ser premiados con el gordo.
PEQUEÑO ESCAPARATE DE LIBROS QUE NO OLVIDARÉ (II)
domingo, 6 de noviembre de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 14:53
Nada de lo que he leído hasta el momento de Ian McEwan me ha disgustado, pero el que ha dejado una huella indeleble ha sido The Child in Time. Es la octava maravilla del mundo seguramente. Imprescindible.
Este otro me hizo sonreír en un momento muy difícil que me tocó vivir y por eso le estoy tan agradecida a Mr. Barnes. Me apetece leerlo de nuevo pero esa vez será en inglés. El título original es The Pedant in the kitchen y lo encuentro más acertado que el de su traduccción en castellano.
El Buda de los suburbios fue mi primer Kureishi y el que más me ha gustado hasta el momento. Si algún día lo vuelvo a leer también será en inglés, para no perderme nada, nada.
Trece Ríos, Siete Mares es el título de la edición española de Brick Lane. Hace ya muchos años que lo leí después de haberlo comprado sin tener ni idea de quién era Monica Ali. Corrí el riesgo y mereció muy mucho la pena. Ahora tengo en casa Alentejo Blues e In the Kitchen a la espera. Diréis que con ese título jamás lo hubieseis comprado, pero lo cierto es que está sacado de un pasaje tan bonito, que a mí incluso me gusta más que su título original.
Este otro me hizo sonreír en un momento muy difícil que me tocó vivir y por eso le estoy tan agradecida a Mr. Barnes. Me apetece leerlo de nuevo pero esa vez será en inglés. El título original es The Pedant in the kitchen y lo encuentro más acertado que el de su traduccción en castellano.
El Buda de los suburbios fue mi primer Kureishi y el que más me ha gustado hasta el momento. Si algún día lo vuelvo a leer también será en inglés, para no perderme nada, nada.
Trece Ríos, Siete Mares es el título de la edición española de Brick Lane. Hace ya muchos años que lo leí después de haberlo comprado sin tener ni idea de quién era Monica Ali. Corrí el riesgo y mereció muy mucho la pena. Ahora tengo en casa Alentejo Blues e In the Kitchen a la espera. Diréis que con ese título jamás lo hubieseis comprado, pero lo cierto es que está sacado de un pasaje tan bonito, que a mí incluso me gusta más que su título original.
ANAGRAMS. LORRIE MOORE
martes, 25 de octubre de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 11:14
Puede parecer algo simple, caprichoso e incluso retorcido, pero el hecho de que Lorrie Moore llevase unos cinco años sin publicar nada fue lo que me llevó a leer Al Pie de las escalera. Ese hecho la hizo ante mis ojos una escritora "de verdad". Sólo ante mis ojos, porque a los de la crítica literaria ya lo era desde que publicara la colección de cuentos Self-Help, su primera obra.
Después de haber leído la novela arriba mencionada supe que una nueva autora se incorporaba a mi personal mundo de la literatura de ficción, y a partir de ahí me empiezo a parar en la "M" de ficción cuando tengo la oportunidad de viajar fuera. En Hampstead compré Who will run the frog Hospital? y en Edimburgo el libro que hoy ocupa esta entrada. Lo cogí en uno de los Waterstone's de la ciudad, imposible resistirse al 3x2 in all paperbacks (los otros dos fueron Author, author de David Lodge y This book will save your life de AM Homes).
A Anagrams (1986) se la considera su primera novela aunque para algunos (entre los que me incluyo) sea una colección de cuentos + una novela corta, protagonizados por los mismos personajes (Benna y Gerard) y con una variedad de secundarios que en ocasiones se repiten de una historia a otra.
Es muy interesante la forma. Una de las protagonistas hace anagramas con las palabras y también con la vida, pero L. Moore hace lo mismo jugando a crear diferentes historias con las mismas fichas que mueve de distinta manera según le convenga: Benna es a veces una mujer entregada y otras una mujer distante; Eleanor es una amiga fiel y también puede aparecer como una traidora, etc.
No sólo exhibe una técnica narrativa que me encanta sino que además aprecio mucho el uso de la ironía en todo lo suyo que hasta el momento he leído, además dicen de ella que es la escritora de temas como la falsa felicidad (claro en The Nun of That, la novela corta incluida en Anagrams) y de la hiprocesía.
Hubo momentos para la ternura, para el dolor y para la risa, y recuerdo con mucho agrado estos últimos.
Le dice Eleanor a su amiga Benna en Strings too short to use:
"Give that man a mustache to twirl and a girl to tie down to the railroad tracks . Look, you are going to be fine.You are going to end up with Perry". Perry was a man she'd invented for my future. He was from Harvard, loved children, and believe in Marriage Equivalents. The only problem was that he was epileptic and had had fits at two consecutive parties. "Me", said Eeleanor, "I'll probably end up with some guy named Opie who collects Pinocchio memorabilia and says things like "Holie-moley-pole".He'll want me to dress up in sailor suits.
Y genialmente cómico me resultó uno de los pasajes en The nun of that cuando a Benna la llaman para pedirle una ayuda para llevar a unos niños discapacitados al teatro. La reflexión que hace la protagonista es mordaz, crítica con ciertos organismos no gubernamentales y al tiempo descacharrante. Sin desperdicio.
Nota: Este libro lo publicó en su día la editorial Anagrama bajo el título de Anagramas pero actualmente creo que está descatalogado, sin embargo, de la autora hay muchas otras publicaciones en Salamndra (Autoayuda, Pájaros de América,...) y en Seix Barral (Al Pie e la escalera)
PARA TODOS
domingo, 16 de octubre de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 21:58
Para los de ciencias, para los de letras, para todos los que no dejáis nunca de admirar la naturaleza y todas las demás cosas bellas....
ALGUNAS LIBRERÍAS DE EDIMBURGO
lunes, 26 de septiembre de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 21:54Fue el único día que amaneció soleado durante nuestra breve estancia en Edimburgo. Atravesamos el Grass Market en dirección a West Port, calle donde está Edinburgh Books. Me sonaba haber leído por alguna parte que en aquella calle había más librerías de viejo aparte de esta, pero no estaba segura, y lo que me encontré fue una larga avenida con varias librerías de viejo, buenas, interesantes, con mucho surtido y muy tranquilas.
Comienzo pues por el principio que es por donde se deben comenzar las cosas, ¿no?
Edinburgh Books tiene una fachada azul muy bonita y tiene pinta de ser pequeña, pero cuando entras, tras darte cuenta que una cabeza de búfalo (el animal se llama Clarence, por cierto) te vigila, descubres que hay varias estancias y recovecos y que nunca acabas de verlo todo, claro. De frente está la ficción muy bien clasificada, como siempre por esos lares, por autores de la A a la Z. En cada esquina una silla con cojín para que te sientes, si te apetece, a hojear los libros. Vas pasando estancias y te encuentras con muchas más cosas de arte, religión, Escocia, deportes..., todo con precios más que razonables. Cuando piensas que ya has acabado te das cuenta de que te queda el sótano (por más que ponía un cartelito "mind the head", me pegué un cabezazo. No sería el primero a lo largo de esos días). Abajo hay literatura de viajes, otras lenguas (muy poco en español) y una sección muy curiosa con partituras musicales que pertenecen a una casa de discos que tiene ese minúsculo espacio alquilado . Siguen los elementos decorativos aquí abajo muy presentes. Me fascinó una vieja máquina de escribir tipo años 40. Aquí hay humedad y hace frío pero estamos solos y hay un silencio impagable. Me voy con dos libros para unos amigos y una bolsa con el emblema de la tienda, el búfalo Clarence, of course.
Siguiendo calle abajo te encuentras con varias más, pero algunas están cerradas y no sé si es que no abren en sábado o que ha cesado el negocio. Entramos en Armchair books. En teoría, según cuenta el folleto que cogí en el Festival Internacional del Libro de Edimburgo al día siguiente de pasear por West Port, esta tienda tiene un local dedicado a la ficción y otro adjunto con mapas antiguos, historia y generalidades. Digo en teoría porque el pequeñísimo local adjunto al de la ficción estaba cerrado y parecía no tener acceso desde el primero, aunque lo cierto es que estuve tan embebida con las interminables estanterías de ficción que ni me acordé de preguntarle a los libreros si podía ver los del anexo. El local es estrecho pero tiene muchísimo y a muy buenos precios. Me tuve que contener porque hubiese llevado como veinte, pero era el primer día en la ciudad y sabía que irían cayendo varios en más librerías y en el festival, tal y como resultó ocurrir (una, que se conoce muy bien). De aquí me llevé One good Turn de Kate Atkinson (portada por cierto con el castillo de Edimburgo) y Perfect Happiness de Penelope Lively. En la acera tenían unas cajas con libros a una libra y allá en seguida que se fue a vigilar el precioso border collie que tienen en la tienda y que minutos antes se había colado por el sinuoso pasillo a saludarnos.
Después de ésta entré en una preciosa, con unas vitrinas en caoba y un doble piso a la vista con barandilla de madera, donde el propietario y el que parecía ser un cliente habitual de mediana edad conversaban sobre la belleza y el valor de unas láminas antiguas. Después de echar un vistazo nos fuimos a Peter Bell books, al lado de la anterior y en la misma acera de Armchair Books. En la línea de las anteriores pero quizá todo más pulcro y ordenado si cabe. Las estanterías y lo que contienen dan sensación de estar en una librería anticuaria más que de libro viejo y casi no me atrevía a mirar los precios dando por hecho que iba a estar todo fuera del alcance de mi bolsillo. No fue así: también tenía muy buenos precios y además los libros estaban en mejor estado que en ninguno de los anteriores locales. El librero muy amable y educado. Nos ofreció su ayuda preguntándonos además si nos sentiríamos más cómodos hojeando por nuestra cuenta. De aquí me llevé Short Stories de Woodehouse en una edición preciosa en tela, con caja de cartón que enseñaré un día de estos por aquí. También me llevé poesía de Liz Lochead. Abandoné la calle West Port satisfecha y muy emocionada de haber encontrado todos estos sitios sin saber que formaban la asociación de libreros West Port* (como ya dije antes toda esta información me llegó un día después).
*(portada del folleto informativo de la asociación de librerías y mapa)
Otro de los días en esta ciudad de cuento me pasé por el Blackwells. Está en South Bridge, muy cerca de la universidad. Está muy bien, ya se sabe, aunque esta vez la oferta 3x2 no era muy variada y aún así cayeron cosas de David Lodge y de Jackie Kay entre otras. La sorpresa que me deparó el camino a Blackwell's fue encontrar de camino varias charity shops con libros y justo en la esquina de la gran librería, otra de segunda mano: Southside Books. Ésta estaba muy concurrida y creo que por estar cercana a la universidad tiene muchos libros de texto de medicina, química, filosofía, etc. Aquello era un sin parar de entrar y salir gente joven sobre todo. También hay ficción, pero en menor cantidad que la de los libros específicos para las facultades. Sí que recuerdo una sección de literatura española francamente novedosa que mezclaba clásicos publicados en España y otros también en nuestro idioma pero publicados por una editorial inglesa.
De aquí me llevé uno que llevaba tiempo buscando de la neozelandesa Patricia Grace.La última librería de libro viejo que vimos fue McNaughtan's. ¡Lo que nos costó encontrarla! Está en el paseo que lleva a Leith, en lo que llaman New Town. Aquel día llovían perros y gatos y el mapa de nuestra guía en ese momento nos falló, situándonos la librería en el lugar equivocado. Caminata para arriba y para abajo, no dudé en preguntar a la gente en un par de ocasiones pero seguíamos sin dar con ella. Finalmente entré en una Charity shop de la zona y le pregunté al propietario..., ¡estábamos tan sólo a veinte metros! Por cierto: la tienda en cuestión tenía mucha variedad de muebles pero, cómo no, reservaba su esquina librera con una oferta de una libra para los paper backs y dos libras para los Hardbacks. Pena que lo que tenían o bien no me interesaba o bien ya los tenía.
McNaughtan's es una librería de mediados del siglo pasado que en su día estuvo regentada por un militar jubilado. Es preciosa, todo está impecablemente ordenado, silenciosa, tenía todo de todo y además seguíamos con buenos precios. De aquí me llevé Southriding de Winifred Holtby, una novela de Edmund Crispin (autor recientemente descubierto por mí gracias a la lectura de Todo lo que sé de novela negra de PD James) y Curriculum Vitae de Muriel Spark. Con esto di por terminado el cupo disponible para libros de segunda mano porque tenía otros tantos ya en la maleta adquiridos en el festival y en el Waterstone's de Princess Street.
Fotos (de arriba a abajo)
-Edinburgoldtown.org.co.uk
-Abebooks (interior de Armchair books)
-Maneatink (West Port street)
-Bookloversnevergotobedalone
PEQUEÑO ESCAPARATE DE LIBROS QUE NO OLVIDARÉ
sábado, 17 de septiembre de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 15:35
Bajo este título, de vez en cuando , iré poniendo libros que he leído a lo largo del tiempo y que no he olvidado (ni quiero). Sí, es cierto que algunos de ellos no sé si pasarían una relectura con buena nota. No lo sé. Pero están en mi particular memoria literaria.
Por si alguien estuviese interesado: todos los podemos encontrar en español excepto el de Jamaica Kincaid.
Otra cosa: es casi imprescindible leer a Ali Smith en inglés. Ya comentaré pronto por qué.
Por último: todos los que aquí exhibo, pasarían una y mil relecturas.
Por si alguien estuviese interesado: todos los podemos encontrar en español excepto el de Jamaica Kincaid.
Otra cosa: es casi imprescindible leer a Ali Smith en inglés. Ya comentaré pronto por qué.
Por último: todos los que aquí exhibo, pasarían una y mil relecturas.
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DE BOSQUES Y LIBROS
martes, 13 de septiembre de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 22:00Cuando era pequeña a mi madre no le gustaba que pasase las tardes en el bosque jugando con los de mi barrio. No me tenía delante y no me podía ver desde la ventana. Además, llegaba a casa con las botas llenas de barro, ortigada y llena de arañazos por culpa de la dura y riesgosa actividad de trepar por los árboles. Era por esto y no por que ella supiese que en la literatura el bosque es un símbolo de lo maligno, lo oscuro, el lugar donde reside el diablo... Desapariciones, extraños sucesos, crímenes. En el bosque, bajo la luz de la luna.
¿Cuántas historias reales y fictícias comienzan o acaban con sucesos macabros en un bosque? Sería tan dificil como contar cuantas canciones hablan de amor, o de desamor.
En los últimos tiempos me he encontrado leyendo varias de ellas, sin selección previa, sin pretenderlo.
Bosquefrío del irlandes Patric Mc Cabe
me dejó casi sin aliento: muy buena historia, muy dura, muy buena narración. Inolvidable. Tengo ganas de repetir con el autor y ya compré The Butcher's Boy el pasado año en un Oxfam de Bloomsbury.
me dejó casi sin aliento: muy buena historia, muy dura, muy buena narración. Inolvidable. Tengo ganas de repetir con el autor y ya compré The Butcher's Boy el pasado año en un Oxfam de Bloomsbury.
En In the Forest, de la también irlandesa Edna O'Brien, se ficcionalizan unos hechos reales sucedidos en el condado irlandés de Clare: el rencor, la envidia, la marginación, seres inocentes que mueren por una serie de fatales circunstancias. También repetiré próximamente con Edna...
El interior del bosque (1999) de Eugenio Fuentes es otra novela que comienza con el asesinato, en una reserva natural, de una joven y atractiva pintora que aparentemente no tiene enemigos. La novela fue galardonada con el premio Alba/Prensa Canaria de 1999, y su autor es uno de los reconocidos escritores de novela negra actual en nuestro país. De esta última lectura puedo decir que sólo me gustó el fin de trayecto, pero que no disfruté durante el viaje. Si por una razón quería terminarlo era para ver quién de entre todos los sospechosos resultaba ser el asesino. Con eso queda todo dicho. No es mi estilo, definitivamente.
Y, por último, no ya en un bosque si no en un sendero, en medio del campo, Joanna pierde a su madre y a sus hermanos víctimas del ataque de un psicópata. Ella logra ,escapar y ahora es la Dra. Hunter, casada y con un bebé. Lleva una vida acomodada y parece haber sobrevivido al terrible pasado en todos los aspectos. Pero no es así. Tiene a Reggie como niñera y como amiga y un buen día la doctora y su bebé desaparecen y Reggie se involucra en su búsqueda e involucra además al detective Brodie, al que conoce tras haberle salvado la vida. Y hasta aquí quiero leer, que Kate Atkinson es una gran narradora y creadora de personajes muy reales y especiales a la vez y no quiero destripar todo el engranaje de relaciones que se establecen en la novela Esperando noticias (When there will be good news?), que fué un regalo que me hicieron de nocumpleaños y que me duró como lectura tan sólo tres días. A partir de ahora ya podré ir leyendo todo lo de K. Atkinson en inglés...(continuará)
IL FAUT SAVOIR ATTENDRE (1999)
domingo, 11 de septiembre de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 14:07WALKING OXFORD
viernes, 9 de septiembre de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 16:45
Llegamos a media mañana en uno de los días más soleados de mi verano. El trayecto desde Paddington se me hizo muy ameno, a pesar de que la abundante vegetación que hay junto al trazado de vías me impidió disfrutar del paisaje mucho más. El tren iba lleno de turistas nacionales que iban a pasar el día a Windsor, así que cuando se bajaron para hacer transbordo, nos quedamos prácticamente solos durante los escasos kilómetros que quedaban hasta llegar a nuestro destino.
El ver el enorme parking de bicis junto a la estación me hizo recordar que la primera vez que vi imágenes en movimiento de esta ciudad fue hace tiempo en la primera película de Gracia Querejeta: El último viaje de Robert Rylands. Aquellas escenas del Oxford universitario, los trayectos en bici del profesor y el aire meláncolico de la historia es todo lo que me queda de ella y, ahora, me encantaría volver a verla de nuevo y reconocer los lugares por los que paseamos hasta media tarde.
Seguía yo en este día un poco con las prisas de Londres porque enseguida adiviné que querría ver muchas cosas y que no aparecería el conejo blanco, con su reloj de bolsillo en la mano, para que yo le siguiese y todo resultase más sencillo. Abrimos el mapa que habíamos comprado al llegar y nos dimos cuenta de que no tenía callejero y ¡yo con la dirección de Alice's Shop anotada en un papelín!. Sabía que St Aldate's Street quedaba muy cerca de Christ's Church y la encontré rápido. La tienda es realmente bonita pero atestada de gente y de objetos que una tiene miedo romper. Sólo me llevé unas pequeñas cosas, entre ellas un lápiz para mi colección. Al fondo estaban los libros y varias ediciones de Alice. Me alegró comprobar que también tenían la que yo considero la mejor, la anotada por Martin Gardner. La compré hace un par de años, está junto a mis otras cuatro Alicias, ninguna comparable a esta edición.
Después de abandonar el lugar donde la pequeña Alice compraba sus sugar canes, nos fuimos hasta Blackwell's, siguiendo una recomendación de Oscar del blog Strange Library. "Lo tiene todo" dice en uno de sus posts. Es así, tanto que yo que tenía que seguir con mi restricción de compras de libros y lo pasé un poco mal, vaya. Está francamente bien. Es la mejor de las Blackwell's en las que he estado, y además tiene una sección de second-hand muy interesante, con precios diferentes según el estado en que se encuentren los libros. Había mucho de crítica literaria, lingüística, ficción... ¡para perder el sentido!. Me llevé Faces in the water de Janet Frame. Dejé atrás unos quince que me hubiese gustado llevar, entre ellos un estudio de la Byatt sobre la relación de Coleridge y Wordsworth .
Fotos, calles, tiendas y unos capuccinos después seguía sintiéndome un personaje en un decorado. Era todo tan especial que parecía irreal a mis ojos.
El tiempo se nos echó encima y descubrimos que varios colleges estaban ya cerrados, así como el Museo de la Historia de la ciencia (que nos interesaba especialmente por una exposición temporal que se anunciaba a la entrada), no obstante conseguimos visitar el Balliol College a hora y media de su cierre. Tranquilo, casi vacío, con unos jardines hermosos y cuidados, y con una capilla y un hall espléndidos. Fue fundado en el siglo XIII por John de Balliol, uno de los Lords más fieles a Henry III. Casado con una princesa escocesa, tuvo un hijo que llegó a ser rey de Escocia por un espacio de tiempo muy breve. Quizás uno de los estudiantes más celebres de este college haya sido Adam Smith, autor de Wealth of Nations, y en el folleto que me dieron en la entrada decía que varios miembros de la administración Obama y tres Prime Ministers también se encontraban entre sus más laureados scholars. En cambio, lo que me resultó más curioso fue el hecho de que en sus terrenos estuvo el Catherine Wheel Inn, donde varios de los conspiradores del Gunpowder Plot se reunieron en 1605. Otro dato: Lord Peter Wimsey, detective de las obras de Dorothy L. Sayers, estudió también en Balliol (en la guía dice "The most famous fictional person to have studied at Balliol".)
¡¡Qué estupendo día tan corto!!, cuánto por ver aún en otras ocasiones (please!!!!!!), cuántos suspiros junto al puente, frente al Sheldonian Theatre, antes de tomar camino de vuelta a la estación.
Foto arriba en blanco y negro del Balliol College: old ukphotos.co.uk
Foto en color de Oxford: greyline.com
El ver el enorme parking de bicis junto a la estación me hizo recordar que la primera vez que vi imágenes en movimiento de esta ciudad fue hace tiempo en la primera película de Gracia Querejeta: El último viaje de Robert Rylands. Aquellas escenas del Oxford universitario, los trayectos en bici del profesor y el aire meláncolico de la historia es todo lo que me queda de ella y, ahora, me encantaría volver a verla de nuevo y reconocer los lugares por los que paseamos hasta media tarde.
Seguía yo en este día un poco con las prisas de Londres porque enseguida adiviné que querría ver muchas cosas y que no aparecería el conejo blanco, con su reloj de bolsillo en la mano, para que yo le siguiese y todo resultase más sencillo. Abrimos el mapa que habíamos comprado al llegar y nos dimos cuenta de que no tenía callejero y ¡yo con la dirección de Alice's Shop anotada en un papelín!. Sabía que St Aldate's Street quedaba muy cerca de Christ's Church y la encontré rápido. La tienda es realmente bonita pero atestada de gente y de objetos que una tiene miedo romper. Sólo me llevé unas pequeñas cosas, entre ellas un lápiz para mi colección. Al fondo estaban los libros y varias ediciones de Alice. Me alegró comprobar que también tenían la que yo considero la mejor, la anotada por Martin Gardner. La compré hace un par de años, está junto a mis otras cuatro Alicias, ninguna comparable a esta edición.
Después de abandonar el lugar donde la pequeña Alice compraba sus sugar canes, nos fuimos hasta Blackwell's, siguiendo una recomendación de Oscar del blog Strange Library. "Lo tiene todo" dice en uno de sus posts. Es así, tanto que yo que tenía que seguir con mi restricción de compras de libros y lo pasé un poco mal, vaya. Está francamente bien. Es la mejor de las Blackwell's en las que he estado, y además tiene una sección de second-hand muy interesante, con precios diferentes según el estado en que se encuentren los libros. Había mucho de crítica literaria, lingüística, ficción... ¡para perder el sentido!. Me llevé Faces in the water de Janet Frame. Dejé atrás unos quince que me hubiese gustado llevar, entre ellos un estudio de la Byatt sobre la relación de Coleridge y Wordsworth .
Fotos, calles, tiendas y unos capuccinos después seguía sintiéndome un personaje en un decorado. Era todo tan especial que parecía irreal a mis ojos.
El tiempo se nos echó encima y descubrimos que varios colleges estaban ya cerrados, así como el Museo de la Historia de la ciencia (que nos interesaba especialmente por una exposición temporal que se anunciaba a la entrada), no obstante conseguimos visitar el Balliol College a hora y media de su cierre. Tranquilo, casi vacío, con unos jardines hermosos y cuidados, y con una capilla y un hall espléndidos. Fue fundado en el siglo XIII por John de Balliol, uno de los Lords más fieles a Henry III. Casado con una princesa escocesa, tuvo un hijo que llegó a ser rey de Escocia por un espacio de tiempo muy breve. Quizás uno de los estudiantes más celebres de este college haya sido Adam Smith, autor de Wealth of Nations, y en el folleto que me dieron en la entrada decía que varios miembros de la administración Obama y tres Prime Ministers también se encontraban entre sus más laureados scholars. En cambio, lo que me resultó más curioso fue el hecho de que en sus terrenos estuvo el Catherine Wheel Inn, donde varios de los conspiradores del Gunpowder Plot se reunieron en 1605. Otro dato: Lord Peter Wimsey, detective de las obras de Dorothy L. Sayers, estudió también en Balliol (en la guía dice "The most famous fictional person to have studied at Balliol".)
¡¡Qué estupendo día tan corto!!, cuánto por ver aún en otras ocasiones (please!!!!!!), cuántos suspiros junto al puente, frente al Sheldonian Theatre, antes de tomar camino de vuelta a la estación.
Foto arriba en blanco y negro del Balliol College: old ukphotos.co.uk
Foto en color de Oxford: greyline.com
MIND THE BOOKS
lunes, 29 de agosto de 2011
Publicado por Miss Winnifred a las 15:29
"¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!" decía el frenético conejo blanco en Alicia en el país de las Maravillas, corriendo sin parar, estresado... Yo actuaba casi como él el día que llegué a Londres. Tenía poco tiempo por delante y muchas cosas por hacer: repetir lugares, conocer Oxford, volver por las librerías de Charing Cross y pararme a tomar el capuccino en Foyles. Por si fuera poco apretada la agenda, venía también con una restricción dolorosa: "No compres más de uno o dos libros que después te vas a Edimburgo y no puedes sobrecargarte ya los primeros días" (stream of consciousness).
Esto sí que ya era demasiado, aunque intenté salir concienciada ya de casa, pero una cosa es pensarlo y otra muy distinta estar delante de una pila de libros que te interesan y ¡a buen precio!.
Casi todos los objetivos logrados, a pesar de que llegamos al día siguiente del fatídico suceso en Croydon y de que en el Central London había varios establecimientos cerrados ya a las cuatro de la tarde porque querían que sus empleados llegasen a sus casas sin problemas (así rezaba en los carteles de la entrada del Waterstones de Kensington). "England's shame" era el titular del Evening standard de aquel día, pues sí.
Y retomo el asunto de los libros: mi contención se redujo a tan sólo tres libros adquiridos, todos de segunda mano: uno de Ngaio Marsh (escritora de novela negra neozelandesa que conozco gracias a la lectura de Todo lo que sé de novela negra de P.D. James), otro de Caryl Phillips y por último Notes from a small island de Byll Bryson. Los compré en diferentes charity shops. No está mal para haber estado en Foyles, varias de las librerías de Charing Cross y el Waterstones de High Street Kensington, que finalmente pudo reabrir con su horario normal.
Proximamente: Oxford.
Esto sí que ya era demasiado, aunque intenté salir concienciada ya de casa, pero una cosa es pensarlo y otra muy distinta estar delante de una pila de libros que te interesan y ¡a buen precio!.
Casi todos los objetivos logrados, a pesar de que llegamos al día siguiente del fatídico suceso en Croydon y de que en el Central London había varios establecimientos cerrados ya a las cuatro de la tarde porque querían que sus empleados llegasen a sus casas sin problemas (así rezaba en los carteles de la entrada del Waterstones de Kensington). "England's shame" era el titular del Evening standard de aquel día, pues sí.
Y retomo el asunto de los libros: mi contención se redujo a tan sólo tres libros adquiridos, todos de segunda mano: uno de Ngaio Marsh (escritora de novela negra neozelandesa que conozco gracias a la lectura de Todo lo que sé de novela negra de P.D. James), otro de Caryl Phillips y por último Notes from a small island de Byll Bryson. Los compré en diferentes charity shops. No está mal para haber estado en Foyles, varias de las librerías de Charing Cross y el Waterstones de High Street Kensington, que finalmente pudo reabrir con su horario normal.
Proximamente: Oxford.
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