ANAGRAMS. LORRIE MOORE

martes, 25 de octubre de 2011


Puede parecer algo simple, caprichoso e incluso retorcido, pero el hecho de que Lorrie Moore llevase unos cinco años sin publicar nada fue lo que me llevó a leer Al Pie de las escalera. Ese hecho la hizo ante mis ojos una escritora "de verdad". Sólo ante mis ojos, porque a los de la crítica literaria ya lo era desde que publicara la colección de cuentos Self-Help, su primera obra.
Después de haber leído la novela arriba mencionada supe que una nueva autora se incorporaba a mi personal mundo de la literatura de ficción, y a partir de ahí me empiezo a parar en la "M" de ficción cuando tengo la oportunidad de viajar fuera. En Hampstead compré Who will run the frog Hospital? y en Edimburgo el libro que hoy ocupa esta entrada. Lo cogí en uno de los Waterstone's de la ciudad, imposible resistirse al 3x2 in all paperbacks (los otros dos fueron Author, author de David Lodge y This book will save your life de AM Homes).
A Anagrams (1986) se la considera su primera novela aunque para algunos (entre los que me incluyo) sea una colección de cuentos + una novela corta, protagonizados por los mismos personajes (Benna y Gerard) y con una variedad de secundarios que en ocasiones se repiten de una historia a otra.
Es muy interesante la forma. Una de las protagonistas hace anagramas con las palabras y también con la vida, pero L. Moore hace lo mismo jugando a crear diferentes historias con las mismas fichas que mueve de distinta manera según le convenga: Benna es a veces una mujer entregada y otras una mujer distante; Eleanor es una amiga fiel y también puede aparecer como una traidora, etc.
No sólo exhibe una técnica narrativa que me encanta sino que además aprecio mucho el uso de la ironía en todo lo suyo que hasta el momento he leído, además dicen de ella que es la escritora de temas como la falsa felicidad (claro en The Nun of That, la novela corta incluida en Anagrams) y de la hiprocesía.
Hubo momentos para la ternura, para el dolor y para la risa, y recuerdo con mucho agrado estos últimos.
Le dice Eleanor a su amiga Benna en Strings too short to use:
"Give that man a mustache to twirl and a girl to tie down to the railroad tracks . Look, you are going to be fine.You are going to end up with Perry". Perry was a man she'd invented for my future. He was from Harvard, loved children, and believe in Marriage Equivalents. The only problem was that he was epileptic and had had fits at two consecutive parties. "Me", said Eeleanor, "I'll probably end up with some guy named Opie who collects Pinocchio memorabilia and says things like "Holie-moley-pole".He'll want me to dress up in sailor suits.
Y genialmente cómico me resultó uno de los pasajes en The nun of that cuando a Benna la llaman para pedirle una ayuda para llevar a unos niños discapacitados al teatro. La reflexión que hace la protagonista es mordaz, crítica con ciertos organismos no gubernamentales y al tiempo descacharrante. Sin desperdicio.

Nota: Este libro lo publicó en su día la editorial Anagrama bajo el título de Anagramas pero actualmente creo que está descatalogado, sin embargo, de la autora hay muchas otras publicaciones en Salamndra (Autoayuda, Pájaros de América,...) y en Seix Barral (Al Pie e la escalera)

PARA TODOS

domingo, 16 de octubre de 2011

Para los de ciencias, para los de letras, para todos los que no dejáis nunca de admirar la naturaleza y todas las demás cosas bellas....

ALGUNAS LIBRERÍAS DE EDIMBURGO

lunes, 26 de septiembre de 2011


Fue el único día que amaneció soleado durante nuestra breve estancia en Edimburgo. Atravesamos el Grass Market en dirección a West Port, calle donde está Edinburgh Books. Me sonaba haber leído por alguna parte que en aquella calle había más librerías de viejo aparte de esta, pero no estaba segura, y lo que me encontré fue una larga avenida con varias librerías de viejo, buenas, interesantes, con mucho surtido y muy tranquilas.
Comienzo pues por el principio que es por donde se deben comenzar las cosas, ¿no?
Edinburgh Books tiene una fachada azul muy bonita y tiene pinta de ser pequeña, pero cuando entras, tras darte cuenta que una cabeza de búfalo (el animal se llama Clarence, por cierto) te vigila, descubres que hay varias estancias y recovecos y que nunca acabas de verlo todo, claro. De frente está la ficción muy bien clasificada, como siempre por esos lares, por autores de la A a la Z. En cada esquina una silla con cojín para que te sientes, si te apetece, a hojear los libros. Vas pasando estancias y te encuentras con muchas más cosas de arte, religión, Escocia, deportes..., todo con precios más que razonables. Cuando piensas que ya has acabado te das cuenta de que te queda el sótano (por más que ponía un cartelito "mind the head", me pegué un cabezazo. No sería el primero a lo largo de esos días). Abajo hay literatura de viajes, otras lenguas (muy poco en español) y una sección muy curiosa con partituras musicales que pertenecen a una casa de discos que tiene ese minúsculo espacio alquilado . Siguen los elementos decorativos aquí abajo muy presentes. Me fascinó una vieja máquina de escribir tipo años 40. Aquí hay humedad y hace frío pero estamos solos y hay un silencio impagable. Me voy con dos libros para unos amigos y una bolsa con el emblema de la tienda, el búfalo Clarence, of course.
Siguiendo calle abajo te encuentras con varias más, pero algunas están cerradas y no sé si es que no abren en sábado o que ha cesado el negocio. Entramos en Armchair books. En teoría, según cuenta el folleto que cogí en el Festival Internacional del Libro de Edimburgo al día siguiente de pasear por West Port, esta tienda tiene un local dedicado a la ficción y otro adjunto con mapas antiguos, historia y generalidades. Digo en teoría porque el pequeñísimo local adjunto al de la ficción estaba cerrado y parecía no tener acceso desde el primero, aunque lo cierto es que estuve tan embebida con las interminables estanterías de ficción que ni me acordé de preguntarle a los libreros si podía ver los del anexo. El local es estrecho pero tiene muchísimo y a muy buenos precios. Me tuve que contener porque hubiese llevado como veinte, pero era el primer día en la ciudad y sabía que irían cayendo varios en más librerías y en el festival, tal y como resultó ocurrir (una, que se conoce muy bien). De aquí me llevé One good Turn de Kate Atkinson (portada por cierto con el castillo de Edimburgo) y Perfect Happiness de Penelope Lively. En la acera tenían unas cajas con libros a una libra y allá en seguida que se fue a vigilar el precioso border collie que tienen en la tienda y que minutos antes se había colado por el sinuoso pasillo a saludarnos.

Después de ésta entré en una preciosa, con unas vitrinas en caoba y un doble piso a la vista con barandilla de madera, donde el propietario y el que parecía ser un cliente habitual de mediana edad conversaban sobre la belleza y el valor de unas láminas antiguas. Después de echar un vistazo nos fuimos a Peter Bell books, al lado de la anterior y en la misma acera de Armchair Books. En la línea de las anteriores pero quizá todo más pulcro y ordenado si cabe. Las estanterías y lo que contienen dan sensación de estar en una librería anticuaria más que de libro viejo y casi no me atrevía a mirar los precios dando por hecho que iba a estar todo fuera del alcance de mi bolsillo. No fue así: también tenía muy buenos precios y además los libros estaban en mejor estado que en ninguno de los anteriores locales. El librero muy amable y educado. Nos ofreció su ayuda preguntándonos además si nos sentiríamos más cómodos hojeando por nuestra cuenta. De aquí me llevé Short Stories de Woodehouse  en una edición preciosa en tela, con caja de cartón que enseñaré un día de estos por aquí. También me llevé poesía de Liz Lochead. Abandoné la calle West Port satisfecha y muy emocionada de haber encontrado todos estos sitios sin saber que  formaban la asociación de libreros West Port* (como ya dije antes toda esta información me llegó un día después).


*(portada del folleto informativo de la asociación de librerías y mapa)


Otro de los días en esta ciudad de cuento me pasé por el Blackwells. Está en South Bridge, muy cerca de la universidad. Está muy bien, ya se sabe, aunque esta vez la oferta 3x2 no era muy variada y aún así cayeron cosas de David Lodge y de Jackie Kay entre otras. La sorpresa que me deparó el camino a Blackwell's fue encontrar de camino varias charity shops con libros y justo en la esquina de la gran librería, otra de segunda mano: Southside Books. Ésta estaba muy concurrida y creo que por estar cercana a la universidad tiene muchos libros de texto de medicina, química, filosofía, etc. Aquello era un sin parar de entrar y salir gente joven sobre todo. También hay ficción, pero en menor cantidad que la de los libros específicos  para las facultades. Sí que recuerdo una sección de literatura española francamente novedosa que mezclaba clásicos publicados en España y otros también en nuestro idioma pero publicados por una editorial inglesa.
De aquí me llevé uno que llevaba tiempo buscando de la neozelandesa Patricia Grace.

La última librería de libro viejo que vimos fue McNaughtan's. ¡Lo que nos costó encontrarla! Está en el paseo que lleva a Leith, en lo que llaman New Town. Aquel día llovían perros y gatos y el mapa de nuestra guía en ese momento nos falló, situándonos la librería en el lugar equivocado. Caminata para arriba y para abajo, no dudé en preguntar a la gente en un par de ocasiones pero seguíamos sin dar con ella. Finalmente entré en una Charity shop de la zona y le pregunté al propietario..., ¡estábamos tan sólo a veinte metros! Por cierto: la tienda en cuestión tenía mucha variedad de muebles pero, cómo no, reservaba su esquina librera con una oferta de una libra para los paper backs y dos libras para los Hardbacks. Pena que lo que tenían o bien no me interesaba o bien ya los tenía.

McNaughtan's es una librería de mediados del siglo pasado que en su día estuvo regentada por un militar jubilado. Es preciosa, todo está impecablemente ordenado, silenciosa, tenía todo de todo y además seguíamos con buenos precios. De aquí me llevé Southriding de Winifred Holtby, una novela de Edmund Crispin (autor recientemente descubierto por mí gracias a la lectura de Todo lo que sé de novela negra de PD James) y Curriculum Vitae de Muriel Spark. Con esto di por terminado el cupo disponible para libros de segunda mano porque tenía otros tantos ya en la maleta adquiridos en el festival y en el Waterstone's de Princess Street.

Fotos (de arriba a abajo)
-Edinburgoldtown.org.co.uk
-Abebooks (interior de Armchair books)
-Maneatink (West Port street)
-Bookloversnevergotobedalone

PEQUEÑO ESCAPARATE DE LIBROS QUE NO OLVIDARÉ

sábado, 17 de septiembre de 2011

Bajo este título, de vez en cuando , iré poniendo libros que he leído a lo largo del tiempo y que no he olvidado (ni quiero). Sí, es cierto que algunos de ellos no sé si pasarían una relectura con buena nota. No lo sé. Pero están en mi particular memoria literaria.




Por si alguien estuviese interesado: todos los podemos encontrar en español excepto el de Jamaica Kincaid.
Otra cosa: es casi imprescindible leer a Ali Smith en inglés. Ya comentaré pronto por qué.
Por último: todos los que aquí exhibo, pasarían una y mil relecturas.

DE BOSQUES Y LIBROS

martes, 13 de septiembre de 2011

Cuando era pequeña a mi madre no le gustaba que pasase las tardes en el bosque jugando con los de mi barrio. No me tenía delante y no me podía ver desde la ventana. Además, llegaba a casa con las botas llenas de barro, ortigada y llena de arañazos por culpa de la dura y riesgosa actividad de trepar por los árboles. Era por esto y no por que ella supiese que en la literatura el bosque es un símbolo de lo maligno, lo oscuro, el lugar donde reside el diablo... Desapariciones, extraños sucesos, crímenes. En el bosque, bajo la luz de la luna.
¿Cuántas historias reales y fictícias comienzan o acaban con sucesos macabros en un bosque? Sería tan dificil como contar cuantas canciones hablan de amor, o de desamor.
En los últimos tiempos me he encontrado leyendo varias de ellas, sin selección previa, sin pretenderlo.
Bosquefrío del irlandes Patric Mc Cabe
me dejó casi sin aliento: muy buena historia, muy dura, muy buena narración. Inolvidable. Tengo ganas de repetir con el autor y ya compré The Butcher's Boy el pasado año en un Oxfam de Bloomsbury.
En In the Forest, de la también irlandesa Edna O'Brien, se ficcionalizan unos hechos reales sucedidos en el condado irlandés de Clare: el rencor, la envidia, la marginación, seres inocentes que mueren por una serie de fatales circunstancias. También repetiré próximamente con Edna...
El interior del bosque (1999) de Eugenio Fuentes es otra novela que comienza con el asesinato, en una reserva natural, de una joven y atractiva pintora que aparentemente no tiene enemigos. La novela fue galardonada con el premio Alba/Prensa Canaria de 1999, y su autor es uno de los reconocidos escritores de novela negra actual en nuestro país. De esta última lectura  puedo decir que  sólo me gustó el fin de trayecto, pero que no disfruté durante el viaje. Si por una razón quería terminarlo era  para ver quién de entre todos los sospechosos resultaba ser el asesino. Con eso queda todo dicho. No es mi estilo, definitivamente.
Y, por último, no ya en un bosque si no en un sendero, en medio del campo, Joanna pierde a su madre y a sus hermanos víctimas del ataque de un psicópata. Ella logra ,escapar y ahora es la Dra. Hunter, casada y con un bebé. Lleva una vida acomodada y parece haber sobrevivido al terrible pasado en todos los aspectos. Pero no es así. Tiene a Reggie como niñera y como amiga y un buen día la doctora y su bebé desaparecen y Reggie se involucra en su búsqueda e involucra además al detective Brodie, al que conoce tras haberle salvado la vida. Y hasta aquí quiero leer, que Kate Atkinson es una gran narradora y creadora de personajes muy reales y especiales a la vez y no quiero destripar todo el engranaje de relaciones que se establecen en la novela Esperando noticias (When there will be good news?), que fué un regalo que me hicieron de nocumpleaños y que me duró como lectura tan sólo tres días. A partir de ahora ya podré ir leyendo todo lo de K. Atkinson en inglés...(continuará)

Menos mal que aquellas madres nuestras, sabias como eran, eran desconocedoras de lo que representa el bosque en la literatura, porque no habríamos podido vivir nuestra infancia de igual manera, sin adentrarnos en el bosque, sin  corretear por los senderos de extensos praos...

IL FAUT SAVOIR ATTENDRE (1999)

domingo, 11 de septiembre de 2011

WALKING OXFORD

viernes, 9 de septiembre de 2011

Llegamos a media mañana en uno de los días más soleados de mi verano. El trayecto desde Paddington se me hizo muy ameno, a pesar de que la abundante vegetación que hay junto al trazado de vías me impidió disfrutar del paisaje mucho más. El tren iba lleno de turistas nacionales que iban a pasar el día a Windsor, así que cuando se bajaron para hacer transbordo, nos quedamos prácticamente solos durante los escasos kilómetros que quedaban hasta llegar a nuestro destino.
El ver el enorme parking de bicis junto a la estación me hizo recordar que la primera vez que vi imágenes en movimiento de esta ciudad fue hace tiempo en la primera película de Gracia Querejeta: El último viaje de Robert Rylands. Aquellas escenas del Oxford universitario, los trayectos en bici del profesor y el aire meláncolico de la historia es todo lo que me queda de ella y, ahora, me encantaría volver a verla de nuevo y reconocer los lugares por los que paseamos hasta media tarde.
Seguía yo en este día  un poco con las prisas de Londres porque enseguida adiviné que querría ver muchas cosas y que no aparecería el conejo blanco, con su reloj de bolsillo en la mano, para que yo le siguiese y todo resultase más sencillo. Abrimos el mapa que habíamos comprado al llegar y nos dimos cuenta de que no tenía callejero y ¡yo con la dirección de Alice's Shop anotada en un papelín!. Sabía que St Aldate's Street quedaba muy cerca de Christ's Church y la encontré rápido. La tienda es realmente bonita pero atestada de gente y de objetos que una tiene miedo romper. Sólo me llevé unas pequeñas cosas, entre ellas un lápiz para mi colección. Al fondo estaban los libros y varias ediciones de Alice. Me alegró comprobar que también tenían la que yo considero la mejor, la anotada por Martin Gardner. La compré hace un par de años, está junto a mis otras cuatro Alicias, ninguna comparable a esta edición.
Después de abandonar el lugar donde la pequeña Alice compraba sus sugar canes, nos fuimos hasta Blackwell's, siguiendo una recomendación de Oscar del blog Strange Library. "Lo tiene todo" dice en uno de sus posts. Es así, tanto que yo que tenía que seguir con mi restricción de compras de libros y lo pasé un poco mal, vaya. Está francamente bien. Es la mejor de las Blackwell's en las que he estado, y además tiene una sección de second-hand muy interesante, con precios diferentes según el estado en que se encuentren los libros. Había mucho de crítica literaria, lingüística, ficción... ¡para perder el sentido!. Me llevé  Faces in the water de Janet Frame. Dejé atrás unos quince que me hubiese gustado llevar, entre ellos un estudio de la Byatt sobre la relación de Coleridge y Wordsworth .
Fotos, calles, tiendas y unos capuccinos después seguía sintiéndome un personaje en un decorado. Era todo tan especial que parecía irreal a mis ojos.
El tiempo se nos echó encima y descubrimos que varios colleges estaban ya cerrados, así como el Museo de la Historia de la ciencia (que nos interesaba especialmente por una exposición temporal que se anunciaba a la entrada), no obstante conseguimos visitar el Balliol College a hora y media de su cierre. Tranquilo, casi vacío, con unos jardines hermosos y cuidados, y con una capilla y un hall espléndidos. Fue  fundado en el siglo XIII por John de Balliol, uno de los Lords más fieles a Henry III. Casado con una princesa escocesa, tuvo un hijo que  llegó a ser rey de Escocia por un espacio de tiempo muy breve. Quizás uno de los estudiantes más celebres de este college haya sido Adam Smith, autor de Wealth of Nations, y en el folleto que me dieron en la entrada decía que varios miembros de la administración Obama y tres Prime Ministers también se encontraban entre sus más laureados scholars. En cambio, lo que me resultó más curioso fue el hecho de que en sus terrenos estuvo el Catherine Wheel Inn, donde varios de los conspiradores del Gunpowder Plot se reunieron en 1605. Otro dato: Lord Peter Wimsey, detective de las obras de Dorothy L. Sayers, estudió también en Balliol (en la guía dice "The most famous fictional person to have studied at Balliol".)
¡¡Qué estupendo día tan corto!!, cuánto por ver aún en otras ocasiones (please!!!!!!), cuántos suspiros junto al puente, frente al Sheldonian Theatre, antes de tomar camino de vuelta a la estación.
Foto arriba en blanco y negro del Balliol College: old ukphotos.co.uk
Foto en color de Oxford: greyline.com

MIND THE BOOKS

lunes, 29 de agosto de 2011

"¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!" decía el frenético conejo blanco en Alicia en el país de las Maravillas, corriendo sin parar, estresado... Yo actuaba casi como él el día que llegué a Londres. Tenía poco tiempo por delante y muchas cosas por hacer: repetir lugares, conocer Oxford, volver por las librerías de Charing Cross y pararme a tomar el capuccino en Foyles. Por si fuera poco apretada la agenda, venía también con una restricción dolorosa: "No compres más de uno o dos libros que después te vas a Edimburgo y no puedes sobrecargarte ya los primeros días" (stream of consciousness).
Esto sí que ya era demasiado, aunque intenté salir concienciada ya de casa, pero una cosa es pensarlo y otra muy distinta estar delante de una pila de libros que te interesan y ¡a buen precio!.
Casi todos los objetivos logrados, a pesar de que llegamos al día siguiente del fatídico suceso en Croydon y de que en el Central London había varios establecimientos cerrados ya a las cuatro de la tarde porque querían que sus empleados llegasen a sus casas sin problemas (así rezaba en los carteles de la entrada del Waterstones de Kensington). "England's shame" era el titular del Evening standard de aquel día, pues sí.
Y retomo el asunto de los libros: mi contención se redujo a tan sólo tres libros adquiridos, todos de segunda mano: uno de Ngaio Marsh (escritora de novela negra neozelandesa que conozco gracias a la lectura de Todo lo que sé de novela negra de P.D. James), otro de Caryl Phillips y por último Notes from a small island de Byll Bryson. Los compré en diferentes charity shops. No está mal para haber estado en Foyles, varias de las librerías de Charing Cross y el Waterstones de High Street Kensington, que finalmente pudo reabrir con su horario normal.
Proximamente: Oxford.

ELIZABETH X 3

martes, 23 de agosto de 2011

No sé si es un factor a añadir a la hora de que nos guste más un escritor, el hecho de que sea tan difícil conseguir sus libros, tanto si están en su idioma original como sus traducciones al castellano. Digo que no sé si es así generalmente, pero es lo que me acaba pasando: ¿será que me gusta lo complicado?(literariamente hablando).
De Elizabeth Jolley tuve noticias hace ya unos años por una amiga que me dijo que si leía Miss Peabody's Inheritance me encantaría, pero el caso es que ella lo había  tomado prestado de una biblioteca cuando vivía en UK y aquí estaba descatalogado en español y, claro está, en inglés, ni rastro. Finalmente compré de la misma autora The Well en Londres, en Southbank, y vine con él en la maleta como si trajese oro, esmeraldas, caviar iraní, el artículo de lujo más grande que cualquiera querría disfrutar en la vida, y por tan sólo dos libras. Sin embargo leí antes La Herencia de Miss Peabody porque no pude resistirme a sacarlo cuando lo encontré en una biblioteca pública. Ambos son estupendos: presentan unas mujeres protagonistas muy interesantes. En ambos casos  relatan historias que se salen un poco de lo habitual pese a no tener nada de fantásticas ni de irreales.
En La Herencia ..., la dura vida de una joven que cuida de su madre mayor y enferma, se hace más liviana gracias a la correspondencia que mantiene con su escritora favorita, correspondencia en la que le va adelantando fragmentos de la que será su nueva novela en el mercado.
En The Well dos son sus protagonistas femeninas tembién: una solterona y su protegida que viven una vida de derroche y libertad en una casa en medio del desierto australiano, cuando un accidente truncará su felicidad y todo se volverá oscuro y extraño. Intriga desde la primera página. Ahí cuenta el accidente y después va hacia atrás en el tiempo y nos encontramos con Hester viviendo con su anciano padre antes de que conociese a la joven con la que compartiría su vida. La tensión va en aumento y llega a ser un poco sofocante, la lees estando en un ay, con ganas de saber qué ha pasado y cómo será el desenlace. Todo esto disfrutando mucho página a pagina porque la narración es realmente rica  y los personajes son de lo más curioso (desde mi punto de vista, claro).
En español sólo se puede encontrar de segunda mano. Lo publicó Alfaguara hace años junto con Foxybaby y La Herencia de Miss Peabody.
A Elizabeth Taylor, la escritora británica, la conocí por el blog En Barcelona. Desconocía que hubiese habido una escritora con el mismo nombre que la célebre actriz*, aunque sería más justo decir que la actriz tenía el mismo nombre y apellido que la escritora puesto que esta última era mayor. Una vez más me encontré con una tarea más dificil que la de buscar una aguja en un pajar. Creo que fue en el mismo viaje a Barcelona en el que encontré La Herencia de Miss Peabody (prueba a leer un libro que  no eras capaz a encontrar para que tras haberlo leído se te aparezca por todas partes) cuando saqué a Angel (Anagrama) de la estantería más alta de cuantas pueda haber en La Central (Carrer Mallorca). Es una edición de hace ya unos años que ahora está descatalogada, pero allí estaba mi ejemplar ¡menos mal que aún quedan algunas librerías con fondo!
Angel es el diminutivo de Angelica, niña un tanto malvada, soberbia y caprichosa que reniega de sus orígenes modestos y que trata con tiranía a todos cuantos la rodean. Vive con su madre en la vivienda que hay en la parte de arriba de su comercio y se propone hacerse rica y poderosa a base de triunfar en el mundo literario con unos folletines rosa, dramaticones y de baja calidad literaria. La historia abarca toda la vida de Angel (mejor la hubiesen llamado demonio), una persona que no evoluciona con los años y a la que no se le pone nada de por medio para obtener lo que quiere, así que será capaz de tratar mal desde su tía a su madre pasando por sus agentes literarios. A pesar de lo odiosa que resulta esta protagonista, la encuentro genial como creación literaria, como personaje. Cuando crees que ya no te puede sorprender más, va y lo hace.
Es una mujer sin corazón. Incluso cuando parece que se enamora, no lo hace de verdad y es más un encaprichamiento y una obcecación que lo que podríamos entender por amor del de verdad.
A estas alturas sobra decir que me gustó esta novela de E. Taylor y que me apetece seguir leyendo cosas de una escritora a la que Kingsley Amis describió como una de las mejores autoras de su época.
Angel fue llevada al cine por el realizador francés François Ozon en 2007.

* Casualmente, en el tiempo que trascurrió entre estas dos lecturas falleció Elizabeth Taylor, la gran actriz, a la edad de 79 años. Ya comentaré sobre una de las películas que hizo, una de mis favoritas del blanco y negro.

Nota: Las portadas que incluyo aquí no se corresponden con las de mis libros puesto que la edición que tengo de The Well es de Penguin King y la de Angel es de la editorial Anagrama (1986)

Nuevos en mi biblioteca

domingo, 7 de agosto de 2011

Estos tres primeros los pedí a The Book Depository. Tenía especiales ganas de Cambridge, hace años estaba out of print y en cuanto lo vi, ahí que estaba yo pidiéndolo.
 Este ensayo de Chesterton fue comprado en una de las poquísimas librerías decentes que quedan por aquí.
Este último lo compré en el rastro ¡por tan sólo 1 euro! Mi edición es mucho más nueva (2002) que la que veis aquí. La mía es de Penguin Classics y el libro está en muy buen estado, así que un alegrón. Hasta el momento no he leído nada del keniata pero tengo buenas referencias. Por suerte, además, no es una traducción al inglés sino que es una de las novelas que el autor escribió originalmente en este idioma.